miércoles, 22 de julio de 2009

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Llegamos en 10 minutos aproximadamente, y me impresionó que la escuela fuera tan…

– ¿Pequeña? – Cody leyó mi mente. – Sí, de afuera se ve así, pero te acostumbras… hay muchos estudiantes.

– ¿No están apretados como sardinas allí adentro? – pregunté.

– No. Sólo estás viendo la parte delantera… la mayoría salimos al patio trasero en los recesos.

– Oh. Claro. Debí suponerlo. –

Entramos los tres juntos por la puerta principal. Y me sentí como un bicho raro. Todos voltearon a ver, como si estuvieran esperando verme allí. Y luego recordé, que estaba con mis primos, los chicos más populares. Claro, seguro los miraban a ellos. Pero si no hacían, también tenían que verme… supongo.

Bueno, de algo estaba segura, si seguía con ellos, que era lo más probable -ya que era compañera de salón de Aly, y pasaríamos bastante juntas- no pasaría desapercibida.

Llegó mucha gente caminando hacia nosotros. Todos comenzaron a saludarse, y mis primos me presentaban, quedé mareada de tanta gente que saludé, tantos nombres… pero recordé a Mat, el novio de Aly. Y también recordé unos cuantos rostros más, pero los nombres seguían confundiéndome.

Luego, nos separamos de Cody, y con Aly fuimos a nuestro salón. Varias chicas iban con nosotras, recordé el nombre de una, que no paraba de parlotear, Marissa.

En el salón, también saludé a varia gente, por no decir a toda la gente que estaba allí. Aly me llevaba puesto por puesto saludando, y aunque ella a veces me decía ‘No saludes a ése’, o ‘No, es muy nerd’, los saludé a todos, claro, no iba a juzgarlos a ellos, no si no lo hice antes con las amigas de Aly, seguro me caería mejor un nerd que una de sus chillonas amiguitas.

Luego comenzó la clase, y el profesor hizo presentarme frente a la clase. Fue bastante sencillo aunque algo incómodo. Cuando terminé de hablar, el profesor les dijo a los alumnos que si querían me hicieran preguntas, y hubo unos cuantos chicos que hicieron, pero fueron cosas estúpidas, como “¿Tienes novio?”, o “¿Me darías tu celular?”. Y todos se reían de ellos, menos yo. Odio a los chicos estúpidos y babosos. Pero hice caso omiso a las interrupciones y en medio de todas las risas y gritos, fui a tomar asiento.

– Hey Meg – susurró Aly, quién estaba en un puesto al lado del mío. Había echado a la chica que lo estaba ocupando anteriormente. Dijo que debíamos quedar juntas, y como si fuera la reina, que mandara aquí, la chica tomó sus cosas, sin decir una palabra y se fue al final de la fila, a sentarse en otro lugar.

– ¿Qué? – le pregunté, mirándola de reojo.

– Toma esto – y alargó su mano, estaba cerrada en un puño, yo la miré extrañada y ella sólo insistió. Puse mi mano debajo de la de ella, y el puño se abrió. Dejando caer unos 10 papeles en mi mano. Eran números de teléfono.

– Estás bromeando… – susurré. Aly rió por lo bajo. Hice una bola con todos los papeles y la dejé de lado.

El resto de la mañana pasó más o menos igual, cuando caminaba por los pasillos de la escuela junto con Aly, todos nos miraban, y ella nombraba a cada persona. Y me hacía un pequeño comentario de los más interesantes, por no decir, sólo los chicos lindos.

En el segundo receso, vimos a Cody, quién estaba hablando con una chica que guardaba sus cosas en el casillero torpemente, ya que lo hacía sin mirarlo, estaba muy ocupada mirando a Cody.

– Disculpa – dijo él, y caminó hacia nosotras. La chica se giró, para mirar dónde se dirigía Cody, y me miró furiosa. Supongo que no lo hizo con Aly porque sabía que era su hermana. Pero, ¿acaso no sabia que yo era su prima?

– ¿Qué tal la mañana chicas? – dijo mientras se ponía en medio de las dos y pasaba sus brazos por la cintura de cada una. No estaba acostumbrada a que me trataran así, pero era mi primo… así que da igual.

– Genial, ¿no Meg? – dijo Aly, con tono conforme.

– Claro. Aunque hay muchos chicos estúpidos aquí… – dije yo algo molesta.

– ¿Qué sucedió? – preguntó Cody casi riendo, seguro no lo sabía…

– Le fue muy bien, no sé de qué te quejas Meg… tienes más de 10 números de teléfono de chicos lindos, ¿qué mas quieres? – preguntó Aly.

– Eh… ¿que se comporten normalmente quizás? – Dije haciendo una mueca, y agregué – recién es mi primer día, ni me han hablado y me dan sus números, ¿por qué? –

– Porque eres nuestra prima y… no lo sé. Deben estar ciegos si te encuentran atractiva – dijo Cody, y luego me dio un coscorrón en la cabeza, dejándome totalmente despeinada. – Basta Cody. – dijo Aly. – Si no está presentable dejarán de darle números de teléfono – rió, y Cody hizo lo mismo.

– Eso sería genial. – dije yo, peinándome nuevamente con las manos, como pude.

– Vamos Meg, ¿acaso te gustaría pasar desapercibida, y andar por los rincones de la escuela, sola? Admite que no es tan malo tener algo de atención. –

– Odio ser el centro de atención. Sólo me gustaría que los chicos fueran normales. Pero supongo que no serán así con el tiempo… es solo el primer día, ¿no? –

– Claro. – dijo Aly.

– Seguro. – agregó Cody. Ambos sonaron irónicos, lo noté.

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