jueves, 23 de julio de 2009

Biblioteca

El resto de la mañana pasó más o menos igual, Cody me presentó a algunos de sus amigos, que también eran unos babosos, pero por ser educada con mi primo - aunque él no lo había sido mucho conmigo - los saludé de todas formas.
Tenía todas las clases con Aly, pero cuando se juntaba con su novio en los recesos, aprovechaba para escaparme de sus amiguitas. Que a decir verdad, no me agradaban mucho, había un par que eran soportables… pero las demás, no las paso. Todo el tiempo hablando de chicos o de esmaltes, ropa, moda, y cosas estúpidas. No, realmente nada que ver conmigo, no sé como Aly las soporta… porque ella no es tan así.

Mientras me iba escapando de las chicas, no me fijé bien por dónde iba, sólo caminaba rápido por los pasillos, hasta que encontré una gran puerta con un letrero que decía ‘Biblioteca’. Pensé de inmediato que sería un buen lugar, claramente unas chicas tan superficiales no estarían acá, ni vendrían tampoco. Así que entré y vi que había muy pocos estudiantes. Pensé que no seria una mala idea echar un vistazo a ver qué tenían aquí. Pasé por todas las secciones, buscando mi objetivo: Ciencia ficción.
Al llegar, divisé a un chico de espaldas, que buscaba algo en un libro, daba vuelta las páginas rápidamente, me acerqué de a poco, curiosa… y fingí buscar unos libros, en el estante que estaba junto a él. Ni se inmutó de mi presencia, ya que siguió concentrado en el libro que sostenían sus manos y no volteó ni se giró si quiera a verme.
Algo claramente bueno, pero raro en este día.
Seguí mirándole de reojo, mientras buscaba un libro interesante. Libros de espiritismo, hechizos, magia negra… no. Ninguno de esos me llamaba la atención.
Saqué uno de título ‘Demonios de reencarnación’. Pero como siempre, tan despistada, mis manos dejaron caer el libro al suelo.
El chico se dio vuelta, y pude verle el rostro.
Cansado, sería una buena definición. Tenía ojeras bajo sus ojos, el ceño fruncido y la cara algo demacrada. Parecía que no había dormido en días.
Me quedé mirándolo un segundo, mientras él cerraba rápido el libro que tenía en las manos y se giraba para guardarlo en el estante nuevamente. Recogí el libro y también lo dejé allí. Cuando miré hacia el lado, el chico ya no estaba. Miré hacia todos lados pero no lo vi. Suspiré, luego miré hacia el estante, buscando el libro que el chico había tomado. Lo saqué y vi el título, ‘Espíritus de ojos rojos’. ¿Qué buscaba en un libro así?, ¿O será que sólo le gusta leer cosas ridículas?... Parecía realmente concentrado buscando algo.
El timbre, que indicaba el fin del receso, interrumpió mis pensamientos.
Salí de la biblioteca y me dirigí al salón. Entré rápidamente mezclándome entre los estudiantes.
Aly ya estaba en su asiento, pero estaba hablando con la chica que se sienta atrás de ella. Una de sus amigas.
Cuando me senté en el puesto junto a ella, me miró con rostro intrigado. Seguro sus amigas le habían dicho que no me encontraron en el receso, y quizás dónde estaba. Y por supuesto Aly me preguntaría. Pero después de Historia y Física. Al termino de clases, y luego está la hora de almuerzo, donde todos los estudiantes almorzamos en el casino de la escuela.
Las clases pasaron rápido, ya que no eran clases normales, es decir, era el primer día. Con suerte cada uno traía un cuaderno, y esa mañana no contaba el horario, empezábamos mañana.
Lo único que hacíamos era, presentarse los nuevos -por suerte yo no era la única en el salón- y los profesores también se presentaban, charlábamos un poco todos como curso y luego no hacíamos nada, o sea, en realidad sí, charlábamos en grupos. Pero de cosas sin importancia.
Sonó el timbre para el receso, y salí con Aly del salón, pero justo cuando iba a decirme algo, apareció Matt frente a nosotras, acompañado de otro chico.

– Chicas, adivinen quién pondrá su casa para la fiesta de inicio de clases – dijo él sonriendo.
– ¡Chad, eso es genial! – dijo Aly de inmediato, y se puso al lado de su novio. – Hey, ¿no te molesta que lleve a Meg, verdad? –
– Claro que no. – dijo el chico mirándome con una sonrisa. A decir verdad, era bastante lindo. Pero eso no es suficiente para mí, no me fijo sólo en la apariencia.
– Gracias. Pero de todos modos no creo que vaya. – le dije educadamente con una sonrisa.
– ¿Por qué no? Vamos, tienes que ir. Será una fiesta fabulosa. – dijo él. ¿Era mi idea o tenía algún interés por que yo fuera?... No, seguro era por quedar bien con Aly y su amigo.
– No te preocupes Chad, si irá. – dijo Aly.
– No, no lo haré. No conozco a casi nadie además. – dije yo y comencé a caminar. Pensé que estaría caminando sola bastante rato, pero el chico, Chad, estaba a mi lado de inmediato, y Aly con Matt caminaban detrás de nosotros.
– Meg, para eso son las fiestas… conocerás a todos mucho mejor ahí. Ya verás, será divertido. – dijo mi prima. Está bien, ¿Qué sentido tenía pelear con ella?, si de todas formas me obligaría a ir con ella. Y Cody… Cody sería peor. Diablos, iría si o sí.
– Así que… te veo esta noche en mi casa Meg. – dijo Chad sonriéndome. – ¿Te puedo decir Meg verdad? – preguntó algo tímido.
– Sí, no hay problema. –
– Y… ¿te gusta leer Meg? – preguntó nuevamente. Pensé que se iría, que irritante.
– Eh… – fruncí el ceño y lo miré. – Sí. Algo… ¿por qué preguntas? –
– Oh… es que te vi en la biblioteca hoy. – Un chico intelectual… Mmm…
– ¿Tú lees? – le pregunté interesada.
– Bueno, no mucho, pero sí… a veces cuando tengo tiempo libre, leo. Aunque acá estaba buscando un libro para la escuela, no hay mucha variedad que digamos. – rió.
– Tienes razón. Yo no encontré nada interesante. –
– Deberías ir a la biblioteca de la ciudad. Es mucho mejor que esta porquería de la escuela. – rió y yo hice lo mismo. Me parecía más agradable ahora. Retiro lo de irritante.
– Bueno… trataré de averiguar dónde queda, y quizás vaya a dar una vuelta luego. –
– Si quieres yo podría acompañarte un día. – Me miró sonriente. – Es decir… si tú quieres, claro. Para que no te pierdas en la ciudad… o algo. – dijo luego.
Claro que no me perdería, no iría sola… lo más probable es que hubiera ido con tía Jesse, pero, ¿por qué no ir con él?, parece agradable... Y no tiene por qué ser luego…
– Qué amable Chad. Lo… pensaré, ¿si? – le dije sonriendo, tratando de sonar lo menos descortés posible.
– Claro. – dijo con un tono todavía alegre. Parecía optimista.

Seguimos caminando hasta llegar a la cafetería. Chad se sentó con nosotras en la misma mesa, también estaba Matt, y otros chicos y chicas que no conocía.

Almorzamos y luego volvimos a clases, las cuales pasaron bastante rápido, y luego esperamos a Cody en el aparcamiento, junto a su auto.

– Así que, ¿Qué tal Chad? – dijo Aly enarcando una ceja.
– Parece amable. –
– Creo que le gustas. –
– Imposible, recién me habló. –
– Bueno, entonces le atraes… mucho. –
– No seas ridícula Aly. – le dije algo molesta. Quizás sea verdad, quizás no. Da igual.

Unos minutos después llegó Cody, y nos marchamos a casa.
Hablamos de nuestro día, Cody dijo que no le había ido muy bien con las chicas nuevas, pero con el tiempo se rendirían a su encanto, yo sólo me reí de él.
Y Aly le contó lo de la fiesta, claro que él también ya lo sabía. Lo que no dijo fue lo de Chad, y me sorprendió, pero la miré con una mirada de agradecimiento y ella sonrió.

– Supongo que no tengo alternativa. Estoy obligada a ir a la fiesta, ¿no? – pregunté, mientras los chicos hablaban del tema.
– Claro que no. Pero serías muy estúpida si no vas. – dijo Cody.
– Meg, tienes que ir. – agregó Aly.
– ¿De qué me sirve? –
– No lo sé, ¿divertirte?, ¿conocer más gente? – dijo mi prima.
– Y más números de teléfono. – agregó Cody riendo.

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