lunes, 20 de julio de 2009

Primer día

– ¡Meg, apúrate! – Gritó Cody del otro lado de la puerta – ¡Necesito el baño! –
– Un minuto – le respondí.
Terminé de lavarme los dientes, luego sequé mi boca con la toalla y abrí la puerta del baño.
– Relájate Cody – le dije y volteé los ojos. Luego salí rumbo a mi cuarto.
– Hey, debo estar presentable para las chicas – dijo y luego entró apresurado al baño.

Entré en mi habitación y comencé a cepillar a mi largo cabello rubio. Comencé a pensar en qué me estaría esperando hoy, en la escuela… cómo sería.
Aly, la hija menor de tía Jesse -que tenía 16 años al igual que yo- me dijo que todo iba a salir genial, que no me preocupara, que conocía a toda la escuela y que me podía juntar con su grupo de amigas. Pero me di cuenta cómo era… tan… superficial, y comencé a dudar en la última proposición. ¿Yo junto con chicas como ellas?, sería muy raro.
No soy lo que llaman ‘popular’, ni una chica muy guapa, llamativa, con la gran personalidad. Pero soy normal, una chica normal, aunque con muchos problemas, claro.
Y una triste y sufrida vida. Sin familia… -es decir, padre, madre y hermanos, porque tíos, tías, primas y cosa así tengo por montón, pero claro no es lo mismo-.
Pero en fin, debo dejar los nervios de lado, porque no me ayudan en nada. No creo que sean tan horribles en la escuela, debe haber gente amable, ¿no?

– Meg – dijeron mientras golpeaban la puerta – Ya vamos a desayunar, ¿vas a bajar a comer con nosotros hoy? – dijo tío Joe, el marido de tía Jesse.
– Eh… – me quedé pensando por un instante. – Claro. Ya bajo – dije al fin.
– Está bien – dijo Joe, y oí sus pisadas bajar por la escalera.

Sería lo mejor que comiera algo, ya que últimamente no lo había hecho. Tía Jesse estaba algo preocupada, me decía que quizás había tomado un virus en el campo de Tía Meredith, pero no era nada. Siempre era así. De hecho, pocas veces tomaba desayuno, me daba náuseas.

– Buenos días a todos – dije con una sonrisa algo forzada mientas me sentaba a la mesa.
– Hola querida, ¿cómo estás? – dijo tía Jesse. Alyson estaba comiendo, así que sólo me saludó con la mano y yo le sonreí.
– Bien… tengo ganas de saber cómo es la escuela – dije mientras jugaba con mis manos un tanto impaciente. –
– Estoy segura que te va a encantar todo Meg. – dijo Aly.
– Sólo que no te encante Mat, mi niña es muy celosa – dijo bromeando tío Joe. Aly puso los ojos en blanco.
– Es mi prima, ¿cómo le va a gustar mi novio? – dijo luego ella.
– Imposible. – dijimos Aly, tía Jesse y yo al mismo tiempo.
– Coordinación femenina. ¡Genial! – dijo Cody con un entusiasmo fingido. Todos reímos y luego seguimos con nuestro desayuno.

Al rato, íbamos camino a la escuela, en la camioneta de Cody. Era hermosa, es como esos autos antiguos, pero que parecen nuevos, es decir, asombrosamente bien cuidados.

– ¿Me tienes información Aly? – preguntó de pronto Cody.
– Ah… sí – suspiró – son aproximadamente 5, dos en mi clase, y la de Meg – me miró y sonrió – y tres en tercer año. –
– ¿No conseguiste fotografías? –
– No seas impaciente, baboso. Las verás en la escuela en un rato más. – dijo Aly.
– Suenas como un tipo de cazador Cody, empiezas a asustarme… – dije yo. Aly rió.
– Siempre es así, es desesperante. – dijo ella.
– Pero es sólo para mentalizarme un poco, nada más. No creas que las persigo… la verdad, todas llegan a mi tarde o temprano, así que no tengo que hacer prácticamente nada. – dijo con tono soberbio.
– Vaya… ¿no hay chicos lindos en la escuela, que todas llegan a parar con él? – le dije algo bajo a Aly. Rió de nuevo, y yo hice lo mismo. Cody sólo sonrió.
– Mira, puedes llegar a necesitar mi ayuda, así que, yo que tú no me burlo más –
– Dudo que necesite tu ayuda, pero gracias por el consejo. – le hice caso de todas formas. Quizás si lo necesitaría luego, quién sabe, en realidad no sé nada de la escuela.

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