Desperté a las 9 AM, y fui enseguida en dirección a la cocina, a prepararme desayuno. Pensé que no tendría compañía, mis primos ya me habían advertido que ellos dormían hasta tarde, y mis tíos tenían que trabajar media jornada.
Pero al bajar las escaleras, me sorprendió ver a mi tía Jesse sentada en un sillón de la sala. Estaba en bata y con un cigarro en la mano. Algo raro, que yo sepa ella no fuma.
– ¿Tia Jesse? – pregunté mientras caminaba hacia ella.
Estaba de espaldas hacia mí, así que giró su cara hacia la izquierda.
– No deberías estar aquí Meghan. – dijo ella, con una voz ronca, nada normal.
– ¿Estás bien? –
– Todos vamos a morir por tu culpa Meghan. – volvió a decir con voz ronca.
– ¿De qué hablas tía? – le pregunté asustada.
– Debes irte Meghan… ¡Vete!, ¡Vete antes de que todos mueran! - hizo una pausa para ponerse de pie y mirarme de frente. Grité espantada. Su cara estaba pálida, demacrada, y sus ojos estaban blancos, y sus pupilas estaban dilatadas. Me recordó a algo que ya había visto antes. – ¡Vete antes que toda la ciudad muera por tu culpa, Meghan!, ¡Vete! – gritó, y luego se acercó a mi con una mano elevada. Iba a golpearme.
Salté en mi cama. Estaba mojada en transpiración, el cubrecamas estaba en el suelo.
Una pesadilla. Todo fue una pesadilla, intenté calmarme, mientras respiraba hondo.
Me senté en la cama, y sentí un gran ardor en mi mejilla izquierda, la toqué suavemente y me dolió. Me dirigí hacia el espejo para verme mejor.
Tenía una marca roja. ¿Pero cómo?...
– ¡Rayos! – recordé de inmediato la pesadilla, la mano de tía Jesse, supuestamente me había golpeado justo en esa mejilla.
No puede ser, no puede ser…Esto no está pasando… traté de convencerme todo el tiempo, mientras bajaba nuevamente las escaleras, y miraba de inmediato a la sala. Nada. Fui hacia la cocina. También se encontraba vacía. Recorrí todo el primer piso, y no había nadie. Ok, me estaba volviendo algo paranoica, pero tenía mis razones. No es la primera vez que me sucede esto.
Fui hacia la entrada de la casa, y por la ventaba miré hacia fuera, sólo se encontraba el auto de Cody. Al parecer, todo estaba todo en orden, mis tíos se encontraban fuera de casa.
Después de haberme dado una relajante ducha, vestirme y haber ocultado la marca en mi mejilla con maquillaje - no quería que los chicos se dieran cuenta, ni mucho menos podía darles una explicación coherente - bajé a hacerme desayuno. Mientras terminaba de comer, sentí que alguien bajaba las escaleras.
– Buenos días – dijo Aly mientras entraba a la cocina.
– Hola. ¿Cómo amaneciste? – le pregunté a mi prima.
– Bien, ¿y tu como estás? –
– Genial. Siempre son agradables los fines de semana. – sonreí. Aunque había empezado pésimo el día, es verdad, amaba los fines de semana. Son tan relajantes.
– Es verdad. – coincidió ella. Luego se preparó un cuenco de cereales y leche, y me acompañó en la mesa. – Oye, ésta noche hay otra fiesta. - dijo sonriendo.
– Genial. ¿Vas con Cody? –
– Vamos con Cody. – rectificó.
– No lo sé Aly… –
– Vamos, será divertido. - insistió ella - Chad va a estar ahí – alzó sus cejas.
– No seas ridícula. No voy a ir por él. – dije seria.
– Pero… ¿vas? –
– Bueno. ¿Qué tan malo puede ser? –
– ¡Esa es la actitud! – reimos.
Después de terminar el desayuno, Aly sugirió que viéramos una película. Ella seguía en pijama, dijo que luego se ducharía. Me sorprende lo relajada que está, no conocía esa faceta de ella.
Luego de ver la película, la cual fue de comedia - por mi pesadilla, no quise ver una de terror - Aly se fue a duchar, y yo fui a mi dormitorio a tocar un poco de guitarra. Mi escape en los momentos de ocio y tristeza.
Comencé afinando las cuerdas, y luego tocando unos acordes sin sentido. Tratando de recordar alguna buena canción. Pero para mi mala suerte, tengo muy mala memoria.
Al pasar unos minutos, recordé los acordes y el ritmo de “Zombie” de The Cranberries. Uno de mis grupos favoritos.
Así que empecé a tocarla.
Another head hangs lowly, child is slowly taken. And the violence caused such silence, who are we mistaken? But you see, it's not me, it's not my family. In your head, in your head they are fighting, with their tanks and their bombs, and their bombs and their guns.
In your head, in your head, they are crying... In your head, in your head,
Zombie, zombie, zombie.
– No sabía que tocabas guitarra. – Comentó una voz, provocando que me sobresaltara, y dejé de tocar.
– Cody, me asustaste. – era mi primo, apoyado en el umbral de la puerta, con los brazos cruzados.
– Lo siento, supongo que debí tocar, y no espiarte. –
– Tal vez. – sonreí.
– Asi que, ¿desde cuanto eres una artista? – dijo señalando la guitarra.
– No creíste que era un adorno para el cuarto, ¿o si? – reí.
– Oye, la de mi habitación es adorno. – se encogió de hombros y ambos reímos.
– Bueno, hace unos cinco años, me la dieron en navidad. –
– ¿En uno de mis tantos hogares? – preguntó él.
– Ahá. Así que, obviamente no iba a desperdiciar el regalo. – me encogí de hombros.
– Por supuesto. Tocas muy bien eh. – Me felicitó.
– Gracias. Oye, ¿ya comiste algo? –
– No. Me iba a duchar, pero el baño está ocupado… – rodó los ojos.
– Si, Aly lleva un buen rato en la ducha – reí.
– Si. Suele ser así. - nos quedamos en silencio por un rato. - Hey, ¿Aly ya te dijo lo del a fiesta? – preguntó.
– Ah, si. –
– ¿Y… vas con nosotros? –
– Claro. –
– Genial. – sonrió. Y yo hice lo mismo.
El resto de la tarde siguió normal. Cuando llegó tía Jesse, nos pidió, a Aly y a mí, que la acompañáramos al supermercado a hacer unas compras. Ambas aceptamos, y al volver la ayudamos a preparar el almuerzo. Antes de que éste estuviera listo, llegó tío Joe. Así que almorzamos todos juntos. Fue bastante agradable. Los chicos pidieron permiso para salir, al igual que yo. Y claramente mis tíos nos dejaron. Supongo que si íbamos con Cody, podríamos salir donde quisiéramos. Confían mucho en él.
Había llegado la hora de salir. Aly aún se arreglaba, mientras Cody tocaba la bocina de su camioneta, y yo le decía a mi prima que se apurara.
Se tardó unos cuantos minutos, y luego ambas entramos al vehículo con Cody.
– Vamos a estar cinco minutos y ya vamos a tener que irnos Aly. – refunfuñó.
– No exageres, la fiesta comenzó hace media hora, y tú sabes bien que nadie llega puntual. – dijo Aly.
Él seguía algo molesto, pero luego se unió a la conversación que teníamos con mi prima.
– Me alegra no tener que estar cuidándote ahora. Puedo pasar más tiempo con Matt… y tú pasas más tiempo con Chad – dijo Aly.
– Ya deja eso de Chad, Aly. Sabes que no sucede nada. –
– Meg, deja de engañarnos con eso, ¿si? – dijo Cody. Aly y yo lo miramos sorprendido. – ¿Qué?, No soy estúpido. A ti te atrae ese chico prima. Admítelo de una vez. Hasta yo me puedo dar cuenta de ello. – Aly rió.
– No me gusta chicos, en serio. Estoy acostumbrada a cambiarme de lugares, ¿ustedes de verdad creen que me gustan los chicos a la primera semana de haberlos conocido? – les dije seria.
– Está bien, está bien… pero cualquier cosa, confía en mi Meg. Me puedes contar si sucede algo. – dijo Aly.
Dejamos el tema hasta ahí, solo porque habíamos llegado al lugar.
Nos bajamos de la camioneta, y sucedió lo mismo que en la otra fiesta. Todos saludando, mirándonos y acercándose. En realidad, era bastante raro tener unos primos así de populares. Pero debía acostumbrarme.
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